Historia

20 07 2015

               Este es el lamento

               que alguien, en su intento

               por salvar al mundo del desaliento,

alzó al viento:

Tres son los poderes

y tres son los anillos,

pero cuatro son los seres

que encontrarán el camino.

Y con el quinto elemento

de mi pensamiento,

el mundo conocerá

la fuerza que vencerá.

Mas cuando esto ocurra

y el mundo aprenda,

quizá demasiado tarde sea

para reparar la ofensa.

Será una lágrima

con su insignificancia

la que abra la puerta

para su vuelta,

y traiga consigo la esperanza,

que perdimos

cuando a nuestro favor no se inclinó la balanza.

Con su esencia

ya creamos las armas,

mas con su prudencia

salvaremos las almas.

Con todos reunidos

y ninguno afligido,

el fin y el principio

volverán a ser lo mismo.

Pero otra batalla habrá que librar

y sólo un ser la podrá ganar,

un ser surgido del corazón

que nos dará a todos la convicción

de que incluso en estos momentos de duro temor,

incluso entonces, el odio caerá ante el amor.

Un tiempo al que no pertenecerán

los reclamará,

porque el culpable regresará,

con su negra espada que al cielo alzará,

en recuerdo de un tiempo que ya no conocerá.

De la magia se harán servir

para así poder sobrevivir.

Retrocederán en alas del tiempo

y en su fluir, que es muy lento;

para cerrar el círculo que fue abierto

en el principio de su lamento.

Una decisión tendrán que tomar

que a las almas y a los espíritus les hará llorar.

La magia al final será liberada

de donde nunca debió ser encerrada:

su lóbrega y oscura prisión,

para que el mundo obtenga su… ¿salvación?

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Conflictos

3 12 2008

             Le dijo el corazón al cerebro:

             “déjame amarlo”.

             Y el cerebro contestó:

“déjame pensarlo”.

El corazón replicó:

“si lo piensas no le amaré”.

Y el cerebro terminó:

“si no lo pienso le amarás,

y si le amas moriré”.





Fuego

4 11 2008

             Fuego.

             Intenso placer,

             riesgo sin par,

dulce candor.

Fuego.

Sólo con ver,

dulce beldad,

siento tu amor.

Fuego.

Es comprender

esta verdad

del corazón.

Fuego.

Hay que entender

que al olvidar

esta pasión.

Fuego.

Siento el doler,

la soledad,

en mi prisión.





Recuerdos, lamentos y pesares

1 10 2008

               Que fácil sería enamorarse del cielo y el sol.

               Qué fácil sería ceder ante su amor.

               Pero cuando el sol niega su luz

y el cielo esconde su azul,

es más fácil apartarse,

pero más difícil olvidar.

 

De nada sirve irlos a buscar

cuando en tu interior conoces su respuesta.

Pero cuando el cielo muestra algo de su azul

y el sol te deslumbra con algo de su luz,

nada te puede apartar

y menos hacer olvidar.

Por eso es tan difícil contemplarte.

Por eso es tan difícil olvidarte.

Porque ante tanto esplendor,

no hay amor, sólo… dolor.

 

Aunque nadie manda en el corazón,

yo reniego de ese amor.

Porque sufrir sin razón

es una equivocación.

Por eso escondo este sentimiento,

por eso lo saco de mi pensamiento.

Para que en vez de dolor

haya vacío en el corazón.

Y aunque el sentimiento no sea mucho mejor,

al menos no me traerá la perdición.

 

Pero siempre queda un halo de esperanza,

por si a mi favor se inclina la balanza.

Una extraña emoción

que vence a la razón,

y ayuda al corazón

a transformar el dolor en… amor.